Publicado en Fábula

Pequeñas historia en cuarentena sin importancia IV

Las horas nocturnas son cortas, Julia necesita tiempo para ella. Lleva varios días con la idea de escribir algo, una fábula, un relato corto o cualquier cosa que le pase por la cabeza. Esta noche ha decidido que escribirá lo que siente. En una situación como esta, las sensaciones eran nuevas y extrañas, quiere expresarlas con palabras y así, de alguna manera, desahogarse. Iván estaba ya dormido, su respiración acompasada le da una idea para comenzar:

Atrapado por su almohada, se acompasa lento mientras surge un sueño, no es ella la que aparece y comienza a pensar que todo acabará bien. Las horas desgastadas se difuminan intentando volver a creer, oye un tren que pasa y siente que puede subir a él. Ve la puerta entornada, desde las vías, e ignora lo que puede esconder. Piensa que la vida solo pasa, se decide y siente miedo al subir, pero ahora realmente cree que todo acabará muy bien. Mira por la ventana mientras las vidas pasan a gran velocidad. Su mirada dibuja un atardecer lejano y se resigna al recuerdo de su piel, pensando que todo acabará bien.

Julia deja el lápiz en la mesa y mira por la ventana, la oscuridad invade el jardín de la casa, pero se ven luces que muestran las vidas ajenas. Le viene a la memoria la frase de una canción de Xoel, vivir es aprender a ver en la oscuridad. En esta situación, piensa que hay que aprender a vivir de manera diferente, adaptarse, y, cuando la luz vuelva, estaremos más preparados.

Una persona apareció en su mente, Candela, su compañera de mus infatigable. Todas las semanas se pasaba por su casa para llevarle la compra, así Candela no salía y se exponía al virus. Julia llevaba tiempo preocupada por ella, hace poco notó cómo su habitual lucidez había menguado, pero toda esta situación le había cogido por sorpresa y no pudieron ir a la cita que tenía Candela con su neurólogo. Julia es consciente ahora de lo terrible que es el paso del tiempo. Tiene muy presente las conversaciones que siempre había tenido con Iván sobre la vida y la muerte. Ahora, en la madurez, está más presente en el día a día, a su alrededor ve amigos y familiares apagándose poco a poco. Antes, era solo algo lejano que guardaba en un rincón de sus pensamientos, no dejándolo salir para que perturbase sus días. Julia piensa que, quizás, no tenía que haber apartado a la muerte de sus pensamientos, porque, es verdad, vivir es aprender a ver en la oscuridad… del futuro, para disfrutar mejor del presente.

Cierra el bloc donde había escrito, suspira, mira a Iván y sonríe.


Entrada patrocinada por Compañíaespreso, un café de cine para la oficina.

  Pequeñas historias de cuarentena sin importancia IV by Daniel Rodríguez Lorenzo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License. Creado a partir de la obra en www.marionetaspensadoras.wordpress.com.

Autor:

Hablar sobre uno mismo siempre es complicado, la visión que uno tiene es subjetiva y para nada parecida a cómo te ven los demás. Puedo decir que me gusta el cine, la música y los libros. Eso rodea la vida que comparto con familia y amigos. No puedo añadir nada, el resto que lo digan los demás.

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