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Desventuras de un galleta en el Zenit

De un tiempo a esta parte me he pasado media vida en conciertos, la mayoría de Rock, reconozco que alguno de Pop, y en todos los casos me gusta disfrutar de la música. No soy de votar, bailar, darme codazos con la gente ni nada parecido. Por eso, cuando voy a un concierto me ubico en la “zona segura”, miro a mi alrededor y me cercioro de no estar cerca de ningún espécimen con tendencia al bailoteo desenfrenado. Si tengo que colocarme un poco más atrás, no tengo ningún problema, siempre y cuando pueda oír y ver el concierto con total comodidad. Siempre he conseguido mi propósito, como diría Hannibal: “Me encanta que los planes salgan bien”, pero hubo un concierto en el que mi ritual se fue al garete en la primera canción. Un verano, unos amigos y yo, cogimos una caravana y nos fuimos a ver a Limp  Bizkit a París, concretamente al Zenit. Podéis pensar que claro, ¿cómo no te van a empujar en un concierto de los “galletas flácidas”? Pues os informo que ya les había visto en dos ocasiones y el plan salió a la perfección. En París todo fue distinto.

Como mola tío juju

Fiel a mis principios, busqué una situación que a simple vista se ajustaba a mis necesidades. Estaba a una distancia prudencial del escenario y me rodeaban un gran número de parejas, agarradas y enamoradas, esperando impacientes el inicio del show. Nada hacía sospechar que estaba en el sitio equivocado, a mi alrededor solo veía arrumacos y caricias, parecía más un concierto de Amaral que de Limp Bizkit. De repente escuché que comenzaba una intro y después una voz: “If only we can fly” , comenzaba la primera canción, “My Generation”, sonaba solo la batería con los aullidos de la masa todavía controlada, movimientos de cabeza, arriba y abajo, pero todo tranquilo, una calma tensa que explotó con el grito de nuestro amigo Fred: “My Ge- Ge- Generation”, una explosión dio paso a golpes y empujones, noté que dos manos me empujaban hacia adelante, mi cuerpo fue en esa dirección pero mi cabeza quería quedarse en el mismo sitio a causa de la inercia, estuvieron a punto de separarse. Miré hacia atrás, pensando que el empujón venía de algún energúmeno y cual fue mi sorpresa cuando ví que había sido una chica que hacía unos instantes estaba abrazando melosamente  su pareja. Ahora, esa misma chica, parecía la niña del exorcista, su cabeza parecía que quería separarse del cuerpo y, como ella, vi a todas esas parejas, antes enamoradas, ahora en éxtasis. Parecía que estaban descargando toda su ira contenida, si lo piensas es una buena terapia de pareja. De repente vi que el empujón me había llevado justo en medio de una multitud de cachas con el torso desnudo salpicando alcohol, sudor y lágrimas. Realmente las lágrimas eran mías, pensé que no iba a salir vivo de allí, pero todo lo demás era de ellos. Por suerte la canción tiene una parte tranquila,  Who gets the blame”, esa era mi señal, tenía que escapar antes de que dijese “do you think we can fly”, el tiempo que tenía eran los pocos compases que separaban esas dos frases, no quería echar a volar. Me alejé de esa marabunta jadeante haciendo el paso de moonwalker, o algo parecido, y fui a parar cerca de un grupo de chicas que no parecía que hubiesen hecho ejercicio físico recientemente, jadear no jadeaban, así que me quedé. Las debí asustar al mirarlas tan fijamente porque me miraron con cara de pocos amigos, parecía que me iban a decir “contigo no, bicho”,  me gustaría haberlas tranquilizado y explicarles que estaba buscando un lugar seguro, pero mi francés era parecido a mi japonés, nulo. Resultó que ese sitio fue al fin el correcto, pude disfrutar de la música, eso sí, salí de allí con multitud de moratones.

Fue una experiencia inquietante, pero pude vivir para contarlo, desde ese día ya solo voy a conciertos de Vestusta Morla e Iván Ferrerio. Es que cuando haces POP, ya no hay STOP.

Una pequeña muestra:

Y el vídeo original, que se escucha mejor

http://www.youtube.com/watch?v=BE9CXWV1alg
Licencia de Creative Commons
Desventuras de un galleta en el Zenit by Daniel Rodríguez Lorenzo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://marionetaspensadoras.wordpress.com.

Autor:

Hablar sobre uno mismo siempre es complicado, la visión que uno tiene es subjetiva y para nada parecida a cómo te ven los demás. Puedo decir que me gusta el cine, la música y los libros. Eso rodea la vida que comparto con familia y amigos. No puedo añadir nada, el resto que lo digan los demás.

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