Publicado en Uncategorized

Cacahuetes

El otro día estaba comiendo unos cacahuetes mientras veía la película Immortals y me puse a pensar -eso no dice nada bueno del film-, siempre cogía los cacahuetes completos, como si por estar así supiesen mejor, y los que sólo eran su mitad los comía cuando no tenía más remedio. Eso me recordó la historia de la media naranja, siempre, cuando estás soltero, te dicen que tienes que encontrar tu media naranja para, se supone, ser una naranja completa -como lo era naranjito-. Pero, ¿Por qué siempre tienen que decir eso? ¿Acaso cuando vas a trabajar eres media persona? -yo no lo diría muy alto porque, con los tiempos que corren, nos tomarían la palabra y, sin ningún tipo de vergüenza, nos pagarían la mitad del salario-. Deberíamos encontrar una naranja completa, al igual que hacemos con la bolsa de cacahuetes, cogemos el que está entero y el incompleto lo dejamos para el final.

Toda esta historia de la media naranja seguro que es invención de El Corte Inglés y Hollywood, como el día de San Valentín. Cuánto daño han hecho en este caso las películas románticas, tenéis que saber que los finales felices no existen, cuando tu novia te deja, porque cree que no eres su media naranja, y le organizas una sorpresa -la tuna cantando Clavelitos al pié de su balcón y tú con un ramo de flores esperando impaciente a que aparezca-, es seguro que te quedes con cara de tonto y empapado por el agua que ha caido inexplicáblemente desde el balcón, de ahí creo que viene la expresión: “la noticia le cayó como un jarro de agua fría”. Si no fuese así y la novia vuelve contigo, sin lugar a dudas ha cogido el cacahuete que quedaba al final de la bolsa.

Creo que todos somos ese cacahuete completo, pero en el momento en el que creemos que necesitamos nuestra otra mitad, nos convertimos en ese medio cacahuete del final de la bolsa que necesita que le completen. Ya somos completos, lo que necesitamos es ese cacahuete, naranja, langosta… que nos complemente.

Licencia Creative Commons    Cacahuetes por Daniel Rodríguez Lorenzo se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.